Descripción

El aceite de lavanda es un aceite esencial obtenido por destilación de las espigas de flores de ciertas especies de lavanda. Se distinguen dos formas: aceite de flor de lavanda, un aceite incoloro, insoluble en agua, con una densidad de 0.885 g/ ml, y el aceite de espiga de lavanda, un destilado de la hierba Lavandula latifolia, con una densidad de 0.905 g/ ml. El aceite esencial de lavanda pura se produce por la destilación al vapor. Esto genera una mayor cantidad de aceite en comparación con otros métodos debido a la disminución de la pérdida de compuestos polares. La cosecha de flores de lavanda se hace generalmente en la época de junio.

Historia

Se cree que el origen de la lavanda es del Mediterráneo, Oriente Medio y la India. Su historia se remonta a unos 2 500 años. Los antiguos griegos la llamaban Lavender nardus, en honor de la ciudad siria de Naarda y comúnmente se llamaba Nard. La lavanda fue una de las hierbas sagradas que se usaban para preparar la Esencia Sagrada y la Nard, o la “espiga nard” que se menciona en la Biblia. La lavanda deriva su nombre del latín “lavare” que significa “lavar”. Los romanos usaban la lavanda para perfumar sus baños, camas, ropa e incluso el cabello. También descubrieron sus propiedades medicinales.

Propiedades

El aceite esencial de lavanda se considera hoy en día como el aceite esencial más versátil, debido a sus muchos efectos benéficos de relajación y calma para todo el cuerpo. Muy útil en aromaterapia debido a su fragancia fina y agradable, el aceite esencial de lavanda también brinda muchos beneficios, reduce la tensión nerviosa, es un buen complemento a los problemas respiratorios y dolores musculares, desinfecta la piel y estimula la circulación sanguínea. El aceite de lavanda se extrae con mayor frecuencia de las flores de lavanda por destilación al vapor, y puede combinarse fácilmente con otros aceites esenciales preciosos como la nuez moscada, el cedro o los aceites de pino, que también se incorporan a los cosméticos como geles de ducha, lociones corporales o jabones naturales.

Caracterizado por una fragancia floral, fresca y ligeramente herbácea, el aceite esencial de lavanda se destaca como un potente tónico para todo el sistema nervioso, como complemento del tratamiento de migrañas, tensión nerviosa o estrés emocional. Un verdadero oasis de paz para la mente y el cuerpo, el aceite de lavanda disipa la inquietud y la ansiedad, ayudando a lograr una mejor calidad de sueño debido a su efecto ligeramente sedante que combate activamente al insomnio.

Usada en forma de tintura y como inhalador o vaporizador, el aceite esencial de lavanda puede combatir con éxito problemas como infecciones de garganta, congestión nasal, amigdalitis, laringitis, bronquitis o incluso asma. Sus vapores tienen propiedades antibacteriales probadas, mientras que, en forma de tintura es un inhibidor bacteriano, por lo que se considera una verdadera bendición para la piel. Como tiene un efecto antimicótico y antiséptico, el aceite esencial de lavanda acelera la cicatrización de heridas e irritaciones, dejando la piel limpia y protegida, y su uso constante garantiza menos erupciones, irritaciones, barros o infecciones. Otros beneficios incluyen el aumento del apetito, mejoría en la digestión, alivio para la indigestión y el dolor de estómago, reduce la inflamación de la vejiga, alivia los calambres o los efectos de la cistitis.